sábado, 25 de febrero de 2012

Columna de la Semana: ¿Se chifló el psiquiatra?

Resulta difícil entender que una misma persona tenga facetas tan distintas o que, en pocos años, haya cambiado tanto:

Ni tanto, ahora que cayó bien caído en desgracia, ahora resulta que era un siquiatra carero y regularzongo.

uno era el médico, filósofo y psiquiatra Luis Carlos Restrepo, autor de doce libros, entre ellos Libertad y locura, La trampa de la razón, El derecho a la ternura y La fruta prohibida: la droga como espejo de la cultura; otro era el alto comisionado del gobierno de Álvaro Uribe, que indujo a que confiaran en la justicia y a que se desmovilizaran cerca de treinta mil paramilitares; otro el que se engolosinó con el poder y quedó atrapado por la libido imperandi; y uno muy distinto es el Restrepo de hoy, un prófugo de esa misma justicia en la que él inducía a los delincuentes a que confiaran, quien pretende liderar desde la clandestinidad una campaña para que Uribe y su seguridad democrática regresen al poder, cuando el presidente de hoy es el antiguo ministro de Defensa de Uribe y el autor de los grandes golpes que éste le propinó a la guerrilla, y que, como primer mandatario, Santos le ha seguido ocasionando. (Ahora, que el presidente de hoy no sea un títere de Uribe, ni de nadie, es otra cosa, ¡y es algo por lo cual muchos le damos gracias a Dios!).

Recordemos que Juan Manuel Santos (alias Chucky) y Angelino Garzón (alias Angelino) no eran "santos" de la devoción de El Espectador, porque representaban el continuismo del uribismo. Claro está, que el repunte actual de las farc es mera percepción, me imagino. Lo cierto es que "Pokerface" Santos está tocando todas las canciones que nuestra intelligentsia quiere oír (y ellos cantan en coro).

¡Sí, a nadie le cabe en la cabeza que el mismo ponderado doctor Restrepo de ayer sea ese barbado subversivo de hoy, capaz de cometer semejante disparate! Es que él es una especie de símbolo de la confiabilidad en las instituciones, como pueden serlo el director de la Policía en el caso de la Policía, o el Ministro de Defensa en el de las Fuerzas Armadas, o el Papa en el de la Iglesia. Dicho de otra manera: si un excomisionado de Paz del peso de Luis Carlos Restrepo se convierte en prófugo de la justicia porque, según él, carece de garantías, ¿cómo se les podría pedir a unos guerrilleros o a unos miembros de las autodefensas que estuvieran dispuestos a incorporase a la vida civil, que confiaran en que se les brindarán las garantías necesarias?

Disparate? Patricia Lara no es ingenua. Cínica tampoco. Entonces, de verdad cree que a Luis Carlos Restrepo, sea culpable o inocente, le espera un juicio justo? Si lo acusaron de tráfico de armas!

¡Luis Carlos Restrepo no puede preocuparse por salvar su pellejo no más! Así fuese cierto, que no lo es, que carece de las garantías para que se le celebre un juicio justo en el proceso que se le sigue por la falsa desmovilización de la columna Cacica La Gaitana de las Farc, él tiene una responsabilidad con el país y con la sociedad colombiana, y debe actuar en consecuencia. Y ello no es otra cosa que regresar a Colombia, presentarse ante la justicia, demostrar su inocencia y, si es llevado a la cárcel, así él piense que es víctima de una injusticia, enfrentar esa situación y aprender de ella. Es más, para un psiquiatra podría ser muy interesante conocer ese mundo por dentro y escribir un libro sobre esa experiencia, como lo hicieron Álvaro Mutis o Nelson Mandela.

Juá, juá, juá. Este es el párrafo que me puso a glosar esta columna. Si bien el Dr. Viktor E. Frankl es de admirar y respetar porque conviertió la amarga experiencia de un campo de concentración en un estudio de campo laudable, no creo que por su propia voluntad hubiera querido entrar voluntariamente a Dachau y Auschwitz para escribir un libro.

Guardadas ya las proporciones, por qué querría Luis Carlos Restrepo entrar a la cárcel por el gusto de escribir un análisis en primera persona sobre la experiencia del recluso?

Ridículo.


Por otra parte, al irse lanza en ristre contra el presidente Juan Manuel Santos, Restrepo pareciera sugerir que esa “falta de garantías” estuviera siendo orquestada por el Gobierno. Y no habría creencia más absurda: en este país es muy clara la división de los poderes, y nadie puede culpar al Ejecutivo de las actuaciones de los jueces o de las leyes que presenten y aprueben los parlamentarios, o viceversa.

Creencia Absurda? Patricia Lara no es ingenua. Cínica tampoco. Seguro que sabe la guerra no tan soterrada entre el uribismo y el poder judicial.

Luis Carlos Restrepo parece haber caído en esa paranoia que están padeciendo los viudos del poder y que él, como psiquiatra, tantas veces debe haber tratado.

¿También estará requiriendo tratamiento urgente? ¿Se habrá chiflado el psiquiatra?

Paranoia? Patricia Lara, escritora y periodista, licenciada en filosofía y letras, ahora dictamina como psiquiatra. La pared.

NOTA DE PICORNELL: Personalmente prefiero que Luis Carlos Restrepo sea llevado a juicio y que sea vencido en éste con las pruebas que parecen ser suficientes para condenarlo. Pero no comparto ni la ligereza en el análisis de Patricia Lara, que por decir lo menos es espectacular.
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